SIMBOLISMO DE LA BANDERA DE LA PROVINCIA DE SANTO DOMINGO DE LOS TSÁCHILAS
AUTORA: Andrea Pía Amores Argandoña
La bandera representa a nuestra Provincia Santo Domingo de los Tsáchilas, define gráficamente nuestro carácter, permite identificarnos, apartándonos de la mono-culturalidad, que excluye nuestro rico entorno multi diverso.
En la Bandera de la Provincia Santo Domingo de los Tsáchilas, se mantienen los colores originarios de nuestra Bandera Cantonal, respetando nuestro acervo histórico-cívico: rojo y verde, “gules” y “sínople” heráldicos.
Le cruza una aspa de color negro y blanco, “sable” y “plata” heráldicos, que contiene los colores del “manpe tsanpá” originario, vestido de los Tsáchilas varones, colocados en franjas proporcionalmente estéticas, cuya sumatoria recoge el número catorce, correspondiente a las parroquias y al cantón, que conforman la Provincia.
Las franjas, van creciendo en gradación proporcional, en el doble de la inmediata anterior, tanto desde el uno, como el otro extremo, para significar nuestro constante desarrollo poblacional y económico, hasta converger en un centro luminoso, representado por una franja de “plata”, más ancha que las demás.
El aspa de “sable” y “plata” configura además, los cuatro ejes viales (Pichincha, Guayas, Manabí y Esmeraldas) que atraviesan por Santo Domingo, centro geográfico y de población, que se constituye en el crisol de la nacionalidad ecuatoriana, donde se funde nuestra identidad pluri étnica y multicultural, representada por el Sol, “yo” en tsáfiqui, con rayos cortados de color amarillo y blanco “oro” y “plata” heráldicos, que significa nuestra riqueza humana, organizativa y material, además de ser un valor ético, puesto que representa la premonición de Dios, asumida analógicamente del Sol Invictus romano, que forma parte de nuestra cultura mestizo-religiosa, que se imbrica con la cosmovisión étnica de los Tsáchilas, para quien el Sol, es el dador de la vida de hombres, animales y plantas.
El emblema central de la Bandera es el Sol, que se incorpora en el medio del aspa y recoge en sus cuatro principales rayos lineales: norte, sur, este y oeste, la representación de las cuatro décadas que duró la ardua y tenaz lucha, para conseguir nuestra provincialización.
Los otros cuatro rayos lineales: noreste, sureste, noroeste y suroeste, comportan por su ubicuidad, las cuatro cuencas hidrográficas más importantes de la región que cruzan por nuestra Provincia: noreste: el curso medio y bajo del río Toachi, perteneciente a la cuenca del río Blanco; noroeste: la cuenca del río Quinindé; sureste: la cuenca del río Borbón, que pertenece a la gran cuenca del río Guayas y empata con el río Baba; suroeste: la cuenca del río Peripa.
Los cuatro rayos flamígeros ubicados entre: norte noreste, sur suroeste, este sureste y oeste noroeste, aluden a los cuatro comités de provincialización, que impulsaron la jerarquización de Santo Domingo.
Los últimos cuatro rayos flamígeros ubicados entre: noreste este, suroeste oeste, noroeste norte, sureste sur, sugieren las cuatro épocas de mayor riqueza agrícola de nuestra Provincia y región, debida al caucho, al cacao, al café y a la palma africana.
De ese modo se explican, sus dieciséis rayos de “oro” y “plata”, que significan además, la riqueza junto a la pureza incorruptible, en el centro de los cuarteles de “gules” y “sínople”.
Del centro del Sol, emerge un Colibrí, símbolo de sabiduría ancestral Tsáchila, “quimi” en “tsáfiqui”, policromo, en postura ascendente hacia la esquina superior izquierda de la Bandera, y ocupa todo el espacio del mismo.
Ave que por sus colores alude la multi culturalidad, la pluri etnicidad que caracteriza a nuestro pueblo; por su vuelo ascendente y majestuoso, simboliza nuestro destino de gloria; sus alas abiertas, evocan el amor fraternal, con el que esta tierra generosa, nos acogió a quienes llegamos de otras latitudes y a quienes nacimos aquí, de allí que su ala izquierda tenga una leve inclinación de caricia; las diecisiete plumas que exhibe, corresponden a los diecisiete meses que tomó hacer la Consulta y lograr la provincialización, en esta última etapa.
Los colores y elementos escogidos, a la vez que constituyen acumulado histórico-cívico, reconocimiento étnico y ecológico, crean un contraste estético sobrio, agradable y elegante, que es la personalidad de nuestra gente, que deseamos representar en la Bandera.
SIMBOLOGÍA
La forma de la Bandera es rectangular, en su interior se integra con:
1) SOL: Simboliza la herencia cultural de nuestros mayores, el legado de cuarenta años de lucha, sus rayos indican además, la riqueza hidrológica, base de nuestra prosperidad agrícola y pecuaria.
2) COLIBRI POLICROMO: Representa la multi culturalidad, la pluri etnicidad, su vuelo en ascenso simboliza el cumplimiento de nuestro destino de gloria; sus alas abiertas, evocan el amor y generosidad de esta tierra; sus diecisiete plumas aluden, a los diecisiete meses que tomó hacer la Consulta y lograr la provincialización.
3) ASPA: Compuesta de franjas, que significan nuestro desarrollo poblacional y económico, configura los cuatro ejes viales, recoge los colores del “manpe tsanpá”.
4) ROJO: Representa el fuego, la sangre de nuestros ancianos que nos antecedieron, el unto de achiote.
5) VERDE: Expresa la frondosidad de nuestra región, la renovación de la Naturaleza, esperanza, e inmortalidad.
6) AMARILLO: Color del oro, utilizado para significar la riqueza, la eternidad, la sublimación.
7) NEGRO: Comporta la seriedad, el rigor austero, proviene del “huito”, árbol utilizado para pintar las franjas del “manpe tsanpá” originario.
8) BLANCO: Es la suma de los colores que representan la luz, la pureza, lo incorruptible, la perfección.
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